
Dejar el país de origen para irse a otro parece un desafío abrumador; desde dejar atrás a amigos, familiares y hasta la comunidad local, nadie sabe realmente qué esperar. La gente piensa, “¿Encajaré?” y “¿Podré hacer nuevos amigos?” y es una preocupación válida. Sin embargo, habiendo tenido tiempo para reflexionar sobre mi primer mes en Costa Rica, puedo decir que los ticos y ticas de Costa Rica son algunas de las personas más amables, empáticas y extrovertidas que existen. Saludan a todos como a un verdadero amigo, conversan de manera humorística y respetuosa, and se aseguran de que te sientas querido.
Las comunidades anfitrionas donde se instala la cohorte de Bridge Year están llenas de familias aventureras, solidarias y apasionadas. Un ejemplo fue cuando estábamos jugando fútbol con Zach —y se sumaron otros dos niños de su vecindario, y de repente aparecieron otras 7 personas de la comunidad para jugar con nosotros—. Después de ese día, tuvimos un partido de fútbol con mi propia familia anfitriona y los miembros de la iglesia local, lo que demostró que, aunque Pérez Zeledón sea un cantón pequeño, son una gran comunidad.
Mi lugar de servicio, “Los Cusingos”, cuenta con una comunidad vibrante y enérgica que lo rodea. Desde Santa María, Montecarlo, Quizarrá y Santa Elena, cada comunidad aporta su propia identidad y experiencias. Viviendo bastante lejos del centro, las comunidades prosperan con el estilo de vida Pura Vida.
Fomentando un sentido de familia, las comunidades colaboraron para donar alimentos y utensilios para el Festival Ambiente (un evento de conservación ambiental para los niños de las escuelas locales). Esto me reveló la interconexión entre las comunidades y demostró cómo, aunque quizás no tengan mucho que ofrecer, dan todo lo que pueden.
Del mismo modo, Los Cusingos cuenta con un grupo de jóvenes ambientalistas, llamado “La Brigada”, en el cual apoyan y promueven la misión de Alexander Skutch de mejorar, educar y proteger la vida silvestre, las aves y la naturaleza. Como uno de los 4 programas de Los Cusingos, La Brigada me dio la oportunidad de conectar con la juventud local, compartir historias divertidas y pasarla bien con nuevos amigos.

Mari, la hermana de Narges, nos llevó a un restaurante llamado Kinkyo’s Sushi & Fusion, que ofrece sushi delicioso y accesible. Es el lugar perfecto para pasar el rato y comer sushi de primera categoría. La textura, el sabor y el ambiente dan ganas de volver al día siguiente.
También hay un bar de jugos de fruta cerca del centro llamado Don Frutado al que Yao y yo somos adictos, hasta el punto de que nos hemos vuelto clientes habituales e incluso ya conocemos al dueño. Los jugos cuestan $2.60 cada uno, 100% de jugo, e incluso nos dan el jugo sobrante en un vasito. Perfecto para tomar algo a medianoche antes de regresar a casa.
Todavía quedan 8 meses más de aventuras y exploraciones por hacer en Pérez Zeledón con amigos, desde ver películas de terror en el cine, hacer una caminata por el Cerro Chirripo, hasta hacer un pícnic junto al río.
En última instancia, aunque Pérez Zeledón tiene muchas actividades, flora y fauna, la comunidad es lo que realmente hace que Costa Rica sea Costa Rica.
Desarrollo Comunitario en Pérez Zeledón
Dejar tu país de origen por otro parece un desafío desalentador; al dejar atrás a amigos, familiares e incluso a tu comunidad local, nadie sabe qué esperar realmente. La gente piensa: “¿Encajaré?” y “¿Podré hacer nuevos amigos?”, y es una preocupación válida. Sin embargo, después de haber tenido tiempo para reflexionar sobre mi primer mes en Costa Rica, puedo decir que los ticos y ticas de Costa Rica son algunas de las personas más amigables, empáticas y extrovertidas que existen. Saludan a todos como a un verdadero amigo, conversan de manera humorística y respetuosa y se aseguran de que te sientas amado.
Las comunidades anfitrionas del Bridge Year están llenas de familias aventureras, solidarias y apasionadas. Por ejemplo, cuando estábamos jugando fútbol con Zach y otros dos niños de su vecindario, de repente aparecieron 7 personas más de la comunidad para jugar con nosotros. Y al día siguiente, se llevó a cabo un partido de fútbol con mi propia familia anfitriona y los miembros de la iglesia local. Mostrando que, si bien Pérez Zeledón puede ser un cantón pequeño, es una gran comunidad.
Mi sitio de servicio, “Los Cusingos”, tiene una comunidad vibrante y enérgica a su alrededor. Desde Santa María, MonteCarlo, Quizarra y Santa Elena, cada comunidad trae consigo su propia identidad y experiencias. Al vivir bastante lejos del centro, la comunidad prospera con el estilo de vida Pura Vida.
Fomentando un sentido de familia, todas las comunidades colaboraron para donar alimentos y utensilios para el Festival Ambiente (un evento de conservación ambiental para niños de escuelas locales). Revelando la interconexión entre comunidades y mostrando cómo, aunque no tengan algo enorme que ofrecer, dan todo lo que pueden.
De manera similar, Los Cusingos cuenta con un grupo de jóvenes ambientalistas, llamado “La Brigada”, en el que apoyan y promueven la misión de Alexander Skutch de mejorar, educar y proteger la vida silvestre, las aves y la naturaleza. Como una de las fundaciones de Los Cusingos, La Brigada me dio la oportunidad de conectarme con la juventud local, compartir historias y divertirme con nuevos amigos.
Mari, la hermana de Narges, nos llevó a un restaurante llamado Kinkyo’s Sushi & Fusion, que ofrece sushi delicioso y económico. Es el lugar perfecto para pasar el rato y comer sushi de primera. La textura, el sabor y la atmósfera dan ganas de volver al día siguiente.
También hay un puesto de jugos tropicales al lado del centro llamado Don Frutador al que Yao y yo somos adictos, hasta el punto de que nos hemos convertido en clientes habituales, llegando incluso a conocer al dueño. Los jugos cuestan $2.60 cada uno, es 100% de jugo, e incluso nos regalan el jugo que sobra en una tazasita. Perfecto para tomar una copa a medianoche antes de regresar a casa.
Todavía quedan 8 meses más de aventuras y exploraciones por hacer en Pérez Zeledón con amigos, desde ver películas de terror en el cine, caminar por el Cerro Chirripó hasta hacer un picnic junto al río.
Si bien Pérez Zeledón tiene muchas actividades, flora y fauna, la comunidad es lo que realmente hace a Costa Rica, Costa Rica.
—Alejandro