
¡Hola a todos! ¡La estamos pasando increíble en nuestra comunidad anfitriona! Somos voluntarios en las fincas de café todas las mañanas (de lunes a viernes) durante tres horas. Una de las cosas en las que hemos trabajado es en cavar caminos nivelados entre las hileras de plantas. Es genial ver cómo se cultiva y procesa el café que bebemos en casa. Las vistas desde la finca cafetera son verdaderamente increíbles. También facilitamos actividades extracurriculares con los niños por las tardes. Jugamos con ellos a las chapadas y al veo veo, y también tenemos tiempo para dibujar y hacer manualidades. Para nuestro proyecto de servicio comunitario, tenemos actividades en el hogar de ancianos como BINGO, dibujo y clases de baile. Los abuelitos son muy dulces y es muy divertido ver las expresiones en sus rostros cuando ganan un premio. ¡También disfrutamos explorando el pueblo y probando mucha comida deliciosa!
Amor,
Anne y Caitlin
¡Hola a todos! ¡Nos lo estamos pasando genial en nuestra comunidad anfitriona! Somos voluntarias en las fincas de café todas las mañanas (lunes a viernes) durante tres horas. Una cosa en la que hemos trabajado es cavando entre las hileras de plantas. Es genial ver cómo se cultiva y procesa el café que bebemos en casa. Las vistas desde la finca de café son realmente increíbles. También facilitamos actividades extraescolares con niños por las tardes. Jugamos con ellos y también tenemos tiempo para dibujar y hacer manualidades. Para nuestro proyecto de servicio comunitario, tenemos actividades en el hogar de tercera edad como BINGO, dibujo y clases de baile. Las personas mayores son tan dulces y es tan divertido ver la expresión de sus rostros cuando ganan un premio. ¡También disfrutamos explorando la ciudad y probando comida deliciosa!
Con cariño,
Ana y Caitlin
Notas de Rose

Hola amigos, Rose aquí escribiendo desde mi comunidad anfitriona, y puedo decir con confianza que mi tiempo aquí ha sido increíblemente especial. Tan solo en la última semana, han pasado muchísimas cosas. Mi compañera, Sylvia, y yo nos hemos despertado muy temprano para ser voluntarios en una finca de café que pertenece a una familia anfitriona. Vale totalmente la pena levantarse temprano y terminar con los pantalones embarrados porque las vistas que vemos desde los espacios entre los cafetos y los árboles de aguacate son indescriptibles.
Dependiendo del día y de dónde estemos trabajando, vemos algunos de los pueblos de los alrededores, o algunas de las montañas más exuberantes y verdes que mis ojos jamás hayan visto. Además, esta semana, ¡nuestro proyecto comunitario está en marcha! El miércoles, dos jóvenes locales impartieron su primera clase de baile típico y ¡Sylvia y yo pudimos participar! Nos mostraron parte de su coreografía y enseñaron un baile. Pudimos probarnos las faldas (aunque me dio un poco de vergüenza la combinación de la hermosa falda azul y mis sandalias Teva).
Llegado el fin de semana, nuestra familia anfitriona nos llevó a una excursión de un día a un pueblo vecino donde vive un amigo suyo en una propiedad que tiene un poco de todo. Desde flores hasta pavos reales, pasando por un caballo, cafetos y ranas; lo que más causó asombro fueron los dos boyeros comiendo su almuerzo justo al lado nuestro. Aprendimos que usan su fuerza para hacer funcionar una máquina grande para extraer el jugo de la caña de azúcar, incluso tuvimos la oportunidad de empujar el yugo. Luego condujimos de regreso a casa y, como de costumbre, Sylvia y yo quedamos fascinadas por los paisajes. Hemos llegado al acuerdo de que, de ser posible, conduciríamos por Costa Rica por toda la eternidad solo para poder apreciarlo todo por completo. Algún día pronto espero regresar, pero por ahora todo lo que nos queda son un par de semanas cortas para disfrutar. Gracias, AMIGOS y a todo el personal de mi proyecto, por hacer posible esta experiencia.
¡Hola, amigos! Soy Rose, escribiendo desde mi comunidad anfitriona, y puedo decir con confianza que mi tiempo aquí ha sido increíblemente especial. Solo en la última semana, han pasado muchas cosas. Mi compañera, Sylvia, y yo nos hemos levantado muy temprano para hacer trabajo voluntario en una finca de café de una familia anfitriona. Valen la pena las madrugadas y los pantalones embarrados porque las vistas que vemos desde los espacios de los cafetales son indescriptibles.
Dependiendo del día y de dónde estemos trabajando, veremos alguna de las comunidades cercanas o algunas de las montañas más verdes y exuberantes que mis ojos hayan visto. Además, esta semana, ¡nuestro proyecto comunitario está en marcha! El miércoles, dos jóvenes locales impartieron su primera clase de baile típico y Sylvia y yo pudimos unirnos. Nos mostraron algunas de sus coreografías y enseñaron un baile que pudimos probar con las faldas (aunque me dio un poco de vergüenza la combinación de la linda falda azul y mis Tevas).
Este fin de semana, nuestra familia anfitriona nos llevó a un viaje de un día a una comunidad vecina, donde un amigo de ellos vive en una propiedad con un poco de todo. De flores a pavos reales, de un caballo a cafetales y ranas – lo más impresionante fueron los dos bueyes almorzando junto a nosotros. Aprendimos que usan su fuerza para operar una gran máquina para extraer el jugo de la caña de azúcar. Luego fuimos a casa y, como de costumbre, Sylvia y yo quedamos hipnotizados por las vistas. Hemos llegado al acuerdo de que, si es posible, conduciríamos por Costa Rica durante una eternidad solo para poder asimilarlo todo. Un día pronto espero regresar, pero por ahora todo lo que nos queda son dos semanas para disfrutar. Gracias, AMIGOS y todo el personal de mi proyecto, por hacer posible esta experiencia.