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Hey y’all! I’m Amelia and I’m one of the coordinators for this year’s Santa Elena Project. Honestly, it sounds weird to be called a coordinator because when I was an AMIGOS volunteer in Chimborazo four years ago, people with this position were called supervisors. The title might have changed, but the core roles— to create bonds with each host community, collaborate with partner organizations, develop action plans, and guide volunteers through this experience— are absolutely still there.

These past three weeks our team has been working so hard to prepare for the volunteers’ arrival. As a 16-year-old volunteer (with no real understanding of what I was about to experience), I had no idea how many people were anticipating my arrival with excitement and curiosity. Now I realize that AMIGOS staff, host families, and community members were counting the days until my partners and I arrived. It’s made me reflect on my last time in Ecuador a lot recently.

Yesterday, I spent an hour reading the (surprisingly detailed) journal I kept in 2018 with the hope of better understanding what the volunteers flying in will soon experience. In my community, I had no phone service, but always wished I could share my experiences with my best friend back at home, so I’d write it all in a little gold diary. My past self was unfiltered, and I am grateful for it today.

Some lessons I’ve relearned from my diary:

  1. AMIGOS can be hard, but it is so worthwhile. In the first week I cried a couple of times— I was insecure about my Spanish, homesick, and apprehensive about my community project. It was a process that forced me to embrace my own discomfort but allowed me to grow. In one entry, I wrote “ I feel like these past three weeks have been more impactful and difficult than any of the camps and trips I’ve done before… Here, I’ve made a home, found another family, and am contributing to a sustainable project that the community is running.” Something that valuable couldn’t have been easy.
  2. Each volunteer’s safety net is immense. My journal reminded me that my two partners and I would have weekly picnics, my host brothers would dance and sing with me when I was homesick, and my supervisor Micah made weekly trips to my community that were such a comfort. I may have just met all these people weeks before, but I was never alone.
  3. Everybody should keep a diary! I am so grateful to remember all the anecdotes and hilarious conversations I had during my AMIGOS summer.

In my diary, I also repeatedly wrote about how grateful I was for my supervisor Micah. He was a friend, a mentor, and a teammate in the community. This year’s volunteers are arriving soon, and I hope I can be just as great a resource for them as he was to me.

To my future volunteers: I’m so excited to meet you 🙂 I’ve met your host families, stayed in your communities, and spent time imagining what your summers will look like. I can’t wait to listen to all the stories you’ll form with them and hopefully create some with y’all as well.

Me as a volunteer with my host brothers

 

Me as a coordinator with my coworkers

Hola a todos! Me llamo Amelia y soy una de las coordinadoras del proyecto de Santa Elena este año. La verdad, suena un poco extraño tener el título de coordinadora porque cuando yo era voluntaria de AMIGOS, a las personas con este trabajo se les llamaba supervisores. El título se habrá modificado, pero los deberes y responsabilidades– crear vínculos con cada comunidad anfitriona, colaborar con las agencias asociadas, desarrollar planes de acción, y guiar a los voluntarios a través de esta experiencia– son los mismos.

Durante estas semanas, nuestro equipo ha trabajado muy duro para la llegada de los participantes. Como voluntaria de 16 años, no tenía idea de cuántas personas esperaban mi llegada con entusiasmo y curiosidad. Ahora me doy cuenta de que el equipo de AMIGOS, las familias anfitrionas, y los miembros de la comunidad estaban contando los días hasta que llegamos mis compañeros y yo. Esto me ha hecho reflexionar mucho sobre la última vez que estuve aquí en Ecuador.

Ayer pasé una hora leyendo el diario (muy detallado) que escribí en 2018 con la esperanza de comprender mejor lo que sentirán los voluntarios en unas semanas. En la comunidad no había servicio telefónico o internet, y como deseaba compartir mis pensamientos y experiencias con mi mejor amiga en Houston, se las escribí en un pequeño diario dorado. Aquí no tuve filtro, y hoy lo agradezco.

Algunas lecciones que aprendí gracias a mi diario:

  1. AMIGOS puede ser difícil, pero vale la pena. En la primera semana lloré algunas veces: estaba insegura cuando hablaba español, extrañe mi hogar, y estaba aprensiva acerca de mi proyecto comunitario. Fue un proceso que me obligó a abrazar mi propia incomodidad y me permitió crecer. En una página, escribí “Siento que estas últimas tres semanas han sido más impactantes y difíciles que cualquier otro viaje que he hecho antes… Aquí, encontré un hogar y otra familia y estoy contribuyendo a un proyecto sostenible.” Algo tan valioso no podría haber sido fácil.
  2. El sistema de apoyo de cada participante es inmenso. Mi diario me recordó que mis dos compañeros y yo teníamos picnics semanales para relajarnos, mis hermanos anfitriones bailaban y cantaban conmigo cuando extrañaba mi hogar, y mi supervisor Micah hacía viajes semanales a mi comunidad que eran un gran consuelo. Si bien recién había conocido a todas estas personas unas semanas antes, nunca estuve sola.
  3. Todo el mundo debería llevar un diario! Estoy muy agradecida de recordar todas las anécdotas y conversaciones divertidas que tuve durante mi verano con AMIGOS.

En mi diario también escribí (muchas veces) que estaba muy agradecida por mi supervisor Micah. Era un amigo, un mentor, y un miembro de mi equipo en la comunidad. El grupo de participantes de este año llegarán pronto y espero que yo pueda ser un gran recurso para ellos como lo fue él.

A mis futuros voluntarios: Estoy muy emocionada de conocerlos 🙂 Conocí a sus familias anfitrionas, me quedé en sus comunidades, y pasé tiempo imaginando cómo serán sus veranos. No puedo esperar para escuchar todas las historias que vivirán con ellos.